El apodo de José María Sanz Beltrán, “Loquillo”, viene desde crio, cuando jugaba al baloncesto con Epi en categorías inferiores de Barcelona
Cuando colgó profesionalmente los tirantes y los pantalones cortos, se pateaba la ciudad condal en busca de vestimentas y retales que le pudiesen servir para vestirse como las figuras lejanas y difuminadas del Rock n Roll. Los que querían configurarse una actitud de Rockero tenían que buscar a los modelos a seguir filtrados en aquella época pro-franquista, (sobre todo lo proveniente del Tío San).


